Alana Moceri
Fecha de creación
6 octubre, 2011
Activar a las bases del partido y atraer a la vez a los votantes independientes no es tarea
fácil para los republicanos estadounidenses.

No es suficiente con ser carismático, tener buenas ideas o pronunciar discursos electrizantes.
Si uno quiere ser presidente de Estados Unidos, debe ser capaz de movilizar votos en los
Estados adecuados, lo que requiere una combinación de la habilidad de activar a las bases del
partido y la de atraer a los independientes. La capacidad de un candidato para activar a las
bases de su partido se pone de manifiesto de manera muy visible durante la fase de primarias.
Una vez que éstas acaban, el candidato elegido se ve obligado a gravitar hacia el centro y a
luchar por los votantes independientes, lo que obviamente supone un mayor desafío para
aquellos que ganaron consiguiendo atraer a lo más extremo de su partido. Las actuales
primarias para la presidencia de los republicanos son un fantástico ejemplo de esta paradoja: la interminable búsqueda del candidato perfecto está debilitando las perspectivas futuras para los
candidatos que ya están sobre el campo, algunos de los cuales representan la mejor opción
que tiene el partido de conquistar la Casa Blanca en 2012.
El ascenso de la influencia del movimiento Tea Party dentro del Partido Republicano, que exige
pureza ideológica a los candidatos, tiene gran parte de la culpa de esta indecisión. Aunque
desde entonces se han producido en los debates momentos que han atraído titulares, el más
revelador se produjo al principio, en Iowa, cuando Bret Baier, de Fox News, preguntó a los
candidatos si se opondrían a un acuerdo sobre la deuda que ofreciera 10 dólares en recortes
de gasto por cada dólar en subida de impuestos. Todos los candidatos levantaron la mano.
Este tipo de absolutismo ideológico hará que sea muy difícil para quien finalmente resulte
elegido candidato el volverse hacia los independientes con propuestas más pragmáticas.
En realidad se puede afirmar que ha sido a las mujeres -Michelle Bachmann y Sarah Palin- a
quienes mejor se les ha dado atraer a las bases del Tea Party. La victoria de Bachmann en la
votación de tanteo conservadora de Iowa es una magnífica indicación de este apoyo, pero su
candidatura parece haberse debilitado tras la entrada en la carrera del gobernador Rick Perry,
lo que en la práctica la ha convertido en una lucha a dos entre él y Mitt Romney. Palin ha
estado haciendo campaña como si fuera candidata a la presidencia, viajando por el país en un
autobús personalizado y realizando numerosos viajes a Iowa y New Hampshire, pero evitando
hacer un anuncio de su candidatura. Finalmente, ha confirmado que no se presentará, y es que
parece estar mucho más interesada en lograr la atención de los medios de comunicación que
en ser presidenta.
Desde luego lo más indicativo del estado de ánimo general entre las bases del partido han sido
las reacciones de la audiencia en estos debates: vitoreando ante la perspectiva de dejar morir a
alguien porque carece de seguro médico; abucheando a un militar en Irak porque era gay; y
aclamando efusivamente el récord de 234 ejecuciones en Texas del gobernador Rick Perry. Los
republicanos se ven a sí mismos como duros individualistas, pero estas reacciones de la
audiencia mostraron una actitud predominantemente inhumana. Una despiadada visión de la
sociedad que -en palabras de Barack Obama- les dice a los ciudadanos que «se las tienen que
arreglar por sí solos».
Rick Perry parecía el candidato perfecto -conservador, carismático y un buen recaudador de
fondos- hasta sus tres vacilantes intervenciones en los debates. A pesar de mostrarse duro con
el crimen, Perry mostró una debilidad en lo referente a los hijos de los inmigrantes ilegales. Esto
le hizo perder mucha credibilidad conservadora cuando defendió una ley de Texas que permite
a los hijos de inmigrantes ilegales pagar la modalidad de matrícula de la universidad reservada a los residentes en el Estado, que es más barata: “Si lo que dice es que no deberíamos educar
a los niños que llegan a nuestro Estado por la única razón de que les han traído aquí sin que
ellos cometieran ninguna falta, creo que no tiene corazón”. Leyes como éstas también son
necesarias para lograr ser gobernador en un lugar como Texas, donde no se puede ganar sin
una gran proporción del voto hispano, algo que se necesita además para conseguir la
presidencia.
De modo que la búsqueda continúa y la más reciente gran esperanza de la semana, hasta su
anuncio el martes de que no se lanzará a la carrera, era Chris Christie: un hombre que lleva la
rudeza a nuevos niveles e incluso tiene una web llena de vídeos para demostrar lo
desagradable que puede ser con cualquiera que se atreva a desafiarle. A pesar de sus muchas
negativas a presentarse candidato y su confesión de que sencillamente no lo desea lo
suficiente (también captada en vídeo), ha estado siendo presionado por Rupert Murdoch, el ex
secretario de Estado Henry Kissinger, Nancy Reagan y el columnista conservador William
Kristol. Resulta interesante que, en realidad, su agresivo estilo se contradice con sus posiciones
políticas, que se sitúan más hacia el lado moderado del espectro, con Mitt Romney, y nos
habría devuelto directamente al dilema de cómo agradar a las bases del Tea Party a la vez que
se posee la capacidad de atraer a los independientes.
El candidato que se sitúa más fuerte en las encuestas, y a quien la propia campaña de Obama
más teme, es Mitt Romney. Si finalmente consiguiera la nominación, esta interminable
búsqueda de «cualquiera menos Romney» sólo habrá servido para arrojar dudas sobre su
candidatura. La indecisión también está dificultando la recaudación de fondos de los candidatos
que ya se han postulado, ya que muchos donantes prefieren esperar para dar su apoyo a un
potencial ganador. Cualquiera que decida lanzarse ahora se enfrentará a un gran desafío para
montar su maquinaria organizativa y de recaudación: el próximo debate es el 11 de octubre y la
votación quizá comience en una fecha tan temprana como el 31 de enero.
Nicholle Wallace, ex director de comunicaciones de la Casa Blanca bajo el presidente George
W. Bush, que apareció recientemente en The Rachel Maddow Show, considera esta búsqueda
actualmente en marcha como un «juego peligroso» para las esperanzas del partido de recuperar
la Casa Blanca en un año en el que los independientes están ahí para quien logre captarlos. En
sus comentarios, el cortejo disfuncional se convierte en una metáfora de lo que está pasando:
«Yo creo que todo este proceso disfuncional de cortejo que está realizando el partido al
continuar despreciando a los tipos que están sobre el campo -presentarse a la presidencia es
torturante y cualquiera que lo hace en uno u otro lado debe ser alabado por meterse en el área-
, él [Christie] no ha entrado todavía al estadio y pienso que volverá para morder al partido
republicano en el trasero, pero ellos han continuado deseando a los tipos que no están interesados en presentarse. Ya sabes, es como lo que lleva a desear siempre al tipo que no se
muestra accesible, ya sea emocionalmente o de cualquier otra manera”.